El cónsul de Sodoma. Jaime Gil de Biedma

Jaime Gil de Biedma es uno de los poetas más representativos de la generación de los cincuenta. Un personaje realmente interesante tanto por su obra como por su vida, llena de excesos y contradicciones. Esta es la imagen del escritor que trata de reflejar la película de Sigfrid Monleón mezclando poemas del artista recitados en voz en off mientras se cuenta su vida.
Me ha gustado la forma en que se habla de las contradicciones y dilemas morales en los que entra alguien cuando vive una vida acomodada y, a la vez, posee una conciencia social que le hace vulnerable a las injusticias que hay a su alrededor. Como ocurre en la actualidad con todos los que vivimos en sociedades prósperas, esa conciencia prácticamente no tiene ninguna repercusión en nuestro entorno, ya que, más allá de las palabras, versos en este caso, nunca llegamos a renunciar a nada para mejorar lo que nos rodea.
Me parece que la película refleja no sólo la vida del poeta Gil de Biedma, sino esa lucha en la que nos movemos hoy en día, entre nihilismo y compromiso. Una batalla en la que siempre vence la realidad más cruel, como expresaba el escritor en sus propios versos:
Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.
Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.
Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.


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