Invictus

Después de haber leído algunas críticas me decidí a ver la última obra de Clint Eastwood. Ilusionada, me senté en la butaca sin tener demasiado claro qué iba a ver, pero convencida de que sería una película de calidad.
Esta creencia fue perdiendo fuerza a medida que iba avanzando la película y es que, a pesar de que me pareció una cinta muy entretenida, no puedo evitar pensar que se me quedó un sabor un tanto agridulce.
Por supuesto, Morgan Freeman está espléndido en el papel de Nelson Mandela, un papel para el que no se podría imaginar otro actor, y también me gustó Matt Damon, pero para mi, la historia resulta un poco pobre.
Quizá es un acierto el hecho de contar la historia evitando hacer un film biográfico de Nelson Mandela, pero para mi, el rugby cobra demasiado protagonismo. Desde mi punto de vista, es algo muy importante lo que estaba sucediendo en Sudáfrica en aquella época post apartheid, cosas de las que ni siquiera se habla en la película. Está claro que es una película de temática deportiva, pero me da la sensación de que Eastwood se ilusiona demasiado contando las hazañas del equipo de rugby y describiendo a Mandela, al que solo parece importarle el campeonato que se celebra en su país, dejando apartados otros temas mucho más importantes.
En resumen, que se podría haber profundizado un poco más en la situación del país, y no centrarse tanto en el deporte aunque, pensándolo bien y teniendo en cuenta la situación que atraviesa nuestro país en la actualidad, no me resulta difícil imaginar a nuestros dirigentes sentados en el sofá de su casa (o del palacio que ocupan) esperando que llegue el mundial de futbol, para que todo el país se paralice y se ilusione con la roja y se olviden de la gran cantidad de problemas que sufre nuestro país.
